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sábado, 24 de abril de 2010

Libro


Se abre el libro de mis días,
Como el día del libro de la tierra.
El nacimiento, flor, brote del tallo.
El aroma y el aire que lo arrastra.
La abeja del mediodía y la sombra del arbusto.
Con el jugar de la niñez y la sonrisa libre.
El libro del adulto que camina sobre sus pies
Día y noche. Buscando en el tiempo y
En las auroras.
El envejecido, con las marcas de sus manos,
En la frente.
Y la muerte, ciclo cerrado que volverá, de nuevo,
A florecer entre pájaros y cantos.
Pero las hojas del libro, marcando sobre el reloj,
Ese transcurrir, sus letras de sangre, huesos y piel.
En un espíritu de libertad, tinta y prefacios,
Del libro que se escribirá de nuevo.


Luis Enrique Gil-Fortoul

lunes, 19 de abril de 2010

Estaciones


Recordando, las puertas ya cerradas del corazón,
Este corazón que tiene puertas y muros.
Alguna vez, las estaciones habitaban en él.
Mostraba, la primavera,
la flor altiva sus colores,
Siempre brillantes las golondrinas,
Anunciando aromas,
Los más eternos, los
más estupendos.
Pero el amor, ese que a veces viene,
Que nació y floreció dentro,
Presentía el invierno, donde los colores
Y aromas se despiden,
Quedando los tallos,
resquicios apagados.
El resquemor del tiempo.

Y las puertas se cierran,
Dominando el recuerdo, apenas él,
El recuerdo.

Arrancado el corazón,
Dejado en la tierra,
Esperando florecer de nuevo
El deslumbramiento de ayer,
O uno nuevo.
Uno nuevo más deslumbrante,
Que sin esperarlo,
lo ciegue..


Luis Enrique Gil-Fortoul

Halo


La noche se fué lánguida,
Vislumbrándose una luz entre las
Persianas y las sombras.
No fué de aquellas noches.,
Todas son calladas,
Pero esta, lanzó un astro a
Mi ventana, llevándome en vuelo rasante,
Y sentí el roce de las copas de los árboles,
Una brisa que corría por mis poros,
Llevándola hasta mi alma.

A donde iba, me preguntaba..
Y rompió el astro su entraña,
Me mostró su secreto.
Me dijo, no es a dónde se va
Lo que interesa,
Es el momento que estalló como halo,
Como la flor, como la lluvia.


Luis Enrique Gil-Fortoul

lunes, 12 de abril de 2010

Poema solo


Las rosas se marchitaron
Clavando sus espinas en mis costados.
Y este azul que me engulle,
Me devora poco a poco.

El diapasón de mi extraña locura
El reloj de mis horas idas,
Vividas con el cemento de mi prisión.

La noche cayó nuevamente,
En vela, el insomnio de mis pasos.
El espejo, de aquel lado,
Revela un súbito anhelo,
Un querer fluir hacía
cualquier espacio,
En una dimensión alterna.
Donde yo no soy yo, ni el otro,
Tampoco la sombra que se desliza
En el silencio. Buscando una breve ranura
Donde escapar e irse.

Este poema es un ánima que ya no pide,
Que ya no desea la carne que la envuelve,
Que la aprisiona.

Algo me enseñó que cuando un poema
Desgarrado, aprisionado, desamparado,
es un paso final, de este estado al infinito.
Que lo finito son los pasos que no se dan
Hacía lo que creemos conocido,
Pero siguen siendo los mismos pasos.



Luis Enrique Gil-Fortoul

sábado, 18 de abril de 2009

Pedazo de mi




Pedazo arrancado de mi,
corazón sangrante,
Jardín que en otro tiempo
Era verde, bello y repleto de flores.
Hoy, seco y marchito,
abandonado en lágrimas.
Se respiraba aún en él el niño que fuí.
Volaban las mariposas multicolores
Los girasoles como el oro
y las brisas llevaban el polén.

Era la mirada del amado que lo cuidaba.
Oh seco de mi !
Que se han hecho el Sol y las suaves
Lluvias que lo regaban.
que ha sido de ese jardín
Donde jugabamos y con nosotros el amor
Las miradas tiernas
Y Las músicas suaves
Los poemas abiertos como copas de árboles.

Oh Pedazo de mi arrancado !
Como se arranca la pureza
de un alma a fuerza de maltrato
Y la luz de los ojos enamorados.

martes, 7 de abril de 2009

Caracola



Guardas en tus profundidades
Los sonidos de las tempestades.

Caracola, quién se hundiese
En el eco de tus olas.
Mar antaño,
Subida de las mareas plateadas.
Lunas de oro que tienes sepultadas.

Caracola, cuál sirena
te ha dejado sola,
Ha dejado también su escama,
Junto a la aurora
Y en la arena.

Caracola, caracola, caracola
Navegante de los corales
Y te trajo en sus manos
Un pez alado,
Que ha muerto a tu lado.

Luis Enrique Gil-Fortou

lunes, 6 de abril de 2009



Margarita, flor de atalaya.

Margarita que te deshojas en cada verso,
Del blanco azucena,
Búsqueda que no se marchita.

Atalaya luminosa,
Corazón inquieto,
Mente alerta.

Cuando modificas tu casa,
Cuida de no esconder tus versos,
Que tienen aroma a viento,
Flores dormidas
Y lágrimas calladas.

Ánclate al cielo y al mar esmeralda,
Mirando siempre
La espuma dorada
del verde tierra.

Luis Enrique Gil-Fortoul