sábado, 24 de abril de 2010

Libro


Se abre el libro de mis días,
Como el día del libro de la tierra.
El nacimiento, flor, brote del tallo.
El aroma y el aire que lo arrastra.
La abeja del mediodía y la sombra del arbusto.
Con el jugar de la niñez y la sonrisa libre.
El libro del adulto que camina sobre sus pies
Día y noche. Buscando en el tiempo y
En las auroras.
El envejecido, con las marcas de sus manos,
En la frente.
Y la muerte, ciclo cerrado que volverá, de nuevo,
A florecer entre pájaros y cantos.
Pero las hojas del libro, marcando sobre el reloj,
Ese transcurrir, sus letras de sangre, huesos y piel.
En un espíritu de libertad, tinta y prefacios,
Del libro que se escribirá de nuevo.


Luis Enrique Gil-Fortoul