jueves, 31 de enero de 2008

Exilio



Esta manía de saberme ángel,
sin edad,
sin muerte en qué vivirme,
sin piedad por mi nombre
ni por mis huesos que lloran vagando.

¿Y quién no tiene un amor?
¿Y quién no goza entre amapolas?
¿Y quién no posee un fuego, una muerte,
un miedo, algo horrible,
aunque fuere con plumas
aunque fuere con sonrisas?

Siniestro delirio amar una sombra.
La sombra no muere.

Y mi amor
sólo abraza a lo que fluye
como lava del infierno:
una logia callada,
fantasmas en dulce erección,
sacerdotes de espuma,
y sobre todo ángeles,
ámgeles bellos como cuchillos
que se elevan en la noche
y devastan la esperanza.

Alejandra Pizarnik

3 comentarios:

maat dijo...

belíssima poesia.

Abraço, Amigo.


***maat

Luis Enrique dijo...

Também gostei deste poema de Alejandra Pizarnik, embora todos os de ela sejam muito belos. Um abraço querida Maat.

Hanah dijo...

Belissimo,

e vejo-o como um complemento ao post

" Analizo-te, mas tu fazes de mim uma vitima. Analizas-me, mas eu faço de ti o motivo. Afinal, ficamos na mesma, como eramos primeiro."

Beijo de Luz